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Llamamos a la revista Theatre el espectáculo teatral compuesto por números hablados, musicales y coreográficos, humor, etc. Este género teatral alcanzó gran popularidad en , especialmente en Río de Janeiro, debido a las críticas humorísticas con las que se centró en ciertos aspectos de la vida cotidiana del país.

La revista brasileña Theatre apareció en 1859, en el Teatro Ginásio, en Río de Janeiro, con el espectáculo "As Surpras do Sr. José da Piedade", de Justiniano de Figueiredo Novaes. La revista usa un modelo francés llamado voudeville: una trama frágil que sirve de enlace entre las imágenes que, independientemente, marcan la estructura fragmentada del género.

Su ingrediente más poderoso es la parodia, una característica del teatro popular que consiste en denigrar un aspecto, hecho, carácter, discurso o actitud de la cultura erudita o, en otras palabras, de la clase dominante.

Otro elemento fundamental del teatro de revistas es la música. Sin embargo, a diferencia del género musical como lo imaginamos hoy, el teatro de la revista trajo un cierto tono de exageración, con bailarinas (las estrellas conocidas) vestidas de una manera más o menos exuberante (con plumas y lentejuelas).

Escena de la compañía de teatro Tro-lo-ló en la década de 1920.

Fases

La revista brasileña de teatro se puede dividir en tres fases.

El primero, que tuvo su apogeo con las obras de Arthur Azevedo, se caracteriza por la valorización del texto en relación con la puesta en escena y por la crítica hecha con versos y personajes alegóricos. En las revistas del año, presentadas al comienzo de cada año, como un resumen cómico del período anterior, las escenas cortas y episódicas que parodiaban eventos reales estaban vinculadas por una historia realizada, en general, por un grupo de personajes que viaja a través de Río de Janeiro. buscando algo

El segundo estuvo marcado por dos características importantes. Una de ellas es la influencia norteamericana en la música, con la compañía de Jardel Jércolis reemplazando la orquesta de cuerdas por la banda de jazz y la actuación física del director, que se convirtió en parte del espectáculo. Otro fue la llegada de la compañía francesa Ba-ta-clan, en la década de 1920, que trajo nuevas influencias al género: despojó al cuerpo femenino, quitándolo de las medias gruesas. El cuerpo femenino se volvió más valorado en los bailes, las imágenes musicales y de fantasía, no solo como un elemento coreográfico, sino también escenográfico.

En esta fase, la revista estuvo marcada por la existencia de una "rivalidad amistosa" entre las primeras estrellas de cada compañía, en la disputa por la preferencia de los espectadores.

Virginia Lane, en una foto de la década de 1950, la estrella "favorita" de Getúlio Vargas.

La tercera y última fase fue la inversión en grandes espectáculos, en los que un elenco formado por numerosos artistas se turnaba cada temporada. Se hizo hincapié en la fantasía, a través del lujo, la gran coreografía, el paisaje y los trajes suntuosos. La maquinaria, la luz y los efectos se volvieron tan importantes como los actores.

Gradualmente, sin embargo, la revista comenzó a atraer fuertemente al escriba, al desnudo explícito, dejando de lado una de sus bases: la comicalidad. Por lo tanto, entró en un período de decadencia, prácticamente desapareciendo en la década de 1960.

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