Mi hijo es intimidado, ¬Ņc√≥mo lidiar con eso?

El acoso escolar es uno de los mayores problemas de la infancia actual. Mi hijo es intimidado, ¬Ņc√≥mo lidiar con eso?

Una de las mayores causas de tristeza en los ni√Īos., que puede conducir a graves consecuencias como la depresi√≥n infantil, la llamada intimidaci√≥n en la escuela Es un desaf√≠o para padres y educadores. Una palabra de origen ingl√©s, la intimidaci√≥n significa agresi√≥n continua de un grupo a un individuo o de un individuo a otro.

Los ni√Īos que son acosados ‚Äč‚Äčen la escuela no siempre hablan de ello con sus padres. Debido a que se sienten amenazados o avergonzados de no ser aprobados por sus compa√Īeros, la tendencia de estos ni√Īos es encerrarse.

Contra el bullying es necesario regenerar al agresor.

Primero, se debe suponer que el ni√Īo siendo intimidado en la escuela No tiene responsabilidad por la agresi√≥n que sufre. “El ni√Īo piensa que es anormal, piensa que tiene un defecto y siente que no pertenece al grupo”, explica la terapeuta Helena Barreto. Una vez que se ha aclarado que la v√≠ctima no es defectuosa, es necesario tratar con el agresor.

Pero antes etiquetar al abusador como malo, es necesario recordar que quien ataque tambi√©n es un ni√Īo y necesita ser reorientado. Los especialistas en educaci√≥n infantil afirman que todo ser humano nace con un componente agresivo. Es la forma de expresar esta brutalidad lo que marcar√° la diferencia en la socializaci√≥n.

‚ÄúEn el psicoan√°lisis, la agresi√≥n no se ve como algo malo en s√≠ mismo. Me gusta mucho la visi√≥n del psicoanalista ingl√©s Donald Winnicott. √Čl dice que la agresividad es una fuerza impulsora que nos saca de la inercia, es lo que nos hace movernos e incluso nos protege. El problema es cuando esta agresividad se desconecta de la capacidad de reparaci√≥n ‚ÄĚ, explica Joana Gryner, psicoanalista especializada en educaci√≥n infantil y pedagog√≠a acad√©mica.

Cómo lidiar con el bullying en la escuela

Ante una situación de bullying, la escuela debe convocar a los padres de todas las partes involucradas (víctima y agresor). Para Joana Gryner, primero hay que hablar con las partes de forma aislada, para que todos se sientan seguros. Pero también es esencial tener mucho cuidado de no demonizar al agresor.

“Es vital entender la raz√≥n de las agresiones, de d√≥nde viene y por qu√© el agresor no est√° lidiando con su agresi√≥n. Luego, se debe realizar una reuni√≥n con las partes involucradas, incluidos los padres. Esta reuni√≥n debe apuntar a sugerir soluciones constructivas y no se√Īalar con el dedo a las acusaciones ‚ÄĚ, gu√≠a Joana.

Uno puede, por ejemplo, decidir cambiar la víctima de clase. Después de todo esto, el el agresor debe enfrentar alguna consecuencia, como la pérdida temporal del derecho a jugar con todos en el patio por un tiempo limitado (un mes o una semana).

Cuando el abusador vuelve a sus actividades normales, todo el personal docente (incluidos los inspectores, monitores y asistentes) debe estar atento para ayudarlo a jugar y reintegrarse socialmente, tanto durante el recreo como en el aula.

El castigo por sí solo no es efectivo contra el acoso escolar.

Contrario a la creencia popular, los l√≠mites no son solo rega√Īos y castigos (aunque son parte) contra el bullying en la escuela. Solo, las correcciones son actitudes de represalia y terminan no siendo efectivas. Por el contrario, los castigos pueden impulsar a√ļn m√°s una cultura de violencia.

El ni√Īo que practicaba la intimidaci√≥n est√° molesto porque fue rega√Īado y castigado. Y termina no aprendiendo a lidiar con la agresi√≥n.

“La agresividad en s√≠ misma no es algo totalmente malo, es una parte necesaria de nuestra vida ps√≠quica. La crueldad surge cuando el individuo pierde o no desarrolla satisfactoriamente la capacidad de reparaci√≥n”, explica la psicoanalista Joana Gryner.

Un ejemplo pr√°ctico de esto, que se ve a diario despu√©s de la intimidaci√≥n en las escuelas, es cuando un estudiante golpea a otro. En lugar de que el maestro simplemente “rega√Īe” al agresor y lo castigue, debe hacer que el agresor lleve a la v√≠ctima a la enfermer√≠a o, al menos, que ayude a curar la lesi√≥n.

O monitorear el sufrimiento de la víctima sería una de las medidas educativas más efectivas contra el problema.

‚ÄúEl sentido com√ļn dice que debemos ‘cortarlo de ra√≠z’ con rega√Īos y castigos para que el ni√Īo ‘aprenda lo que es correcto’. Pero lo m√°s apropiado ser√≠a ver que la agresividad tambi√©n tiene un lado saludable y poner los l√≠mites necesarios para que no se convierta en crueldad ‚ÄĚ, explica el especialista.

 

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