Los estudios del filósofo alemán. Jürgen Habermas, además de analizar el surgimiento de la esfera pública; también apuntan a la transformación estructural de esta misma esfera; en vista del estrechamiento de las posibilidades para la realización y expansión de los ideales burgueses (particularmente en el último cuarto del siglo XIX).

Este estrechamiento de posibilidades se produciría debido a las contradicciones crecientes de la sociedad capitalista; que engendraron la necesidad de la regulación de los conflictos sociales por parte del Estado; y la fragmentación del público racional en una arena de intereses en competencia (conflictos de clase).

En consecuencia, estos cambios provocaron el desgaste y la independencia de la opinión pública; y la legitimidad de las instituciones que sirvieron para estructurarla. En el ámbito cultural, por ejemplo; desde las artes hasta la prensa y la industria del entretenimiento masivo; los procesos de comercialización y racionalización se han centrado cada vez más en el consumidor individual; al mismo tiempo que los contextos mediadores de recepción y el discurso racional; son eliminados, particularmente en la nueva era de los medios electrónicos.

De esta manera, la base clásica de la esfera pública desaparece, es decir; la distinción entre el bien público y el interés privado y la separación entre el Estado y la sociedad; basada en principios y un papel constitutivo de los ciudadanos participantes; definiendo la política pública y sus parámetros a través de intercambio racional, libre de dominación. Las relaciones entre el Estado y la sociedad se reordenan, con una ventaja obvia para los primeros.

Críticas a la perspectiva habermasiana

Hay una serie de críticas dirigidas a los estudios de Habermas. Primero, Habermas limita demasiado su discusión a la burguesía; limitándose al modelo liberal de “esfera pública burguesa”; distinguiéndolo del esfera pública más común; asociado con la fase jacobina de la Revolución Francesa; que luego se manifestó en el cartismo y en las fuerzas anarquistas del movimiento obrero continental.

Otro límite de Habermas; sería el hecho de que él está demasiado apegado a la forma aclamatoria plebiscitaria de esfera pública regimentada; que caracterizaron las dictaduras de las sociedades industrializadas (fascismo).

Otra crítica se refiere a la virtud del colectivo; que podría materializarse más allá de las transacciones intelectuales de un entorno burgués educado y culto. En otras palabras, el discurso basado en la “razón” también fue utilizado por otros sectores y clases sociales; ya que el entorno ideológico global alentó a los campesinos y trabajadores a luchar por el mismo “lenguaje emancipatorio”.

En otras palabras, los valores positivos de la esfera pública burguesa liberal rápidamente adquirieron mayores dimensiones y adquirieron una resonancia democrática más amplia; lo que resultó en la aparición de movimientos populares con sus propios movimientos culturales, es decir; distintas formas de esfera pública. La pregunta está abierta en qué medida estos movimientos fueron derivados de la esfera pública liberal, como sugiere Habermas, y en qué medida tenían su propia dinámica y especificidad.

Los críticos también señalan que, debido al impacto de la Revolución Francesa, varios grupos de élite o subordinados, ubicados en diferentes partes de Europa, presentaron sus propias demandas, ya que el evento legó un vocabulario político en el que se podían exhortar nuevas aspiraciones. , un discurso ideológico estructurado sobre derechos y autogestión, a través del cual la Francia revolucionaria habría inducido a la sociedad a una reflexión consciente.

Las actividades emancipatorias que cumplen con los criterios de Habermas podrían originarse en situaciones que no parecen estar encapsuladas en su modelo clásico de esfera pública burguesa (por ejemplo, los movimientos de trabajadores y campesinos).

Elitismo burgués

El modelo habermasiano de la esfera pública también se señaló como limitado, restringido e idealista. Descuida el hecho de que el elitismo burgués ha bloqueado y reprimido conscientemente las posibilidades de una participación / emancipación más amplia, además de ignorar los impulsos emancipadores presentes en las tradiciones populares radicales.

Al agrupar todas las posibilidades en el modelo de esfera pública burguesa, Habermas pierde esta diversidad y también pierde la medida en que la esfera pública siempre ha estado constituida por conflicto.

Además, la aparición de un público burgués nunca se definió única y exclusivamente contra la autoridad arbitraria (absolutismo), sino también contra los movimientos populares, ya que el modelo clásico de la esfera pública ya se estaba subvirtiendo en el momento de su formación, como que las acciones de las clases subordinadas amenazaban con redefinir el significado y el alcance de la ciudadanía.

¿Cuál es el significado del término “racional” en la obra de Habermas? En cierto modo, la teoría habermasiana es una abstracción de un “ideal de racionalidad comunicativa”; que el filósofo concibe como un logro, hasta cierto punto imperfecto; en la esfera pública burguesa.

A partir de estas consideraciones; podemos decir que el concepto de la esfera pública; tiene más sentido como el escenario estructurado donde tiene lugar el debate cultural e ideológico entre diversos públicos; y no como una realización voluntaria y específica de la clase burguesa.