1. Siéntese a la mesa

“Llamar a toda la familia a comer junta en la mesa es una forma de que los niños comprendan que ese momento está dedicado a hacer comidas”, Dice la médica nutricionista Ana Luisa Vilela, de São Paulo. Darles de comer frente al televisor o la computadora distrae a los pequeños del foco principal.

2. Fomente el contacto con la comida

Invite a su hijo a ayudar con cualquier paso del preparación de comida, por ejemplo, para separar los frijoles o quitar la cáscara del huevo cocido, y llevarlos al mercado o al de frutas y verduras para elegir frutas y verduras. “A la hora de comer, deje que el niño entre en contacto con la comida, permitiéndole explorar todas las percepciones sensoriales (tacto, gusto, olfato, vista y oído), incluso si al principio el niño juega más con la comida que propiamente ingerirlo ”, recomienda el pediatra Rodrigo Felgueira, del Hospital São Luiz Jabaquara, en São Paulo.

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3. Introduce nuevos alimentos poco a poco

Los niños son reacios a los nuevos alimentos por naturaleza. Por lo tanto, los expertos recomiendan que ofrecer hasta ocho veces la misma comida, en días diferentes, hasta que asuma que su gusto no acepta un determinado artículo.

4. No te rindas

Si su hijo apenas tocó la comida del almuerzo, no le permita comer alimentos poco saludables entre comidas. “No deje nada disponible que no sea Fruta, así no cambiará el apetito para la próxima comida ”, dice Ana Luisa. El agua se libera en cualquier momento.

5. Apelar a lo juguetón

Las comidas también pueden ser un momento divertido. Valle cantar canciones y contar historias que hagan referencia a la comida, y armar dibujos con la comida en el plato (por ejemplo, colocarla de manera que forme la cara de un animal). Recordando que la comida del niño debe ser lo más colorida posible y contener porciones de carbohidratos, frutas o verduras y proteínas.

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6. Planifique las comidas

Como ocurre con los adultos, cuando llega el hambre, los pequeños acaban comiendo la primera opción que ven en el futuro. Sugerencia: para que no ataquen ese paquetito nutritivo de galletas que hay en el armario, mantén a tu hijo más sano y con opciones más fáciles de comer, como plátanos. Otra sugerencia es preparar porciones más grandes de comida con anticipación y guardarla en frascos. Entonces, cuando llega el hambre, solo toma unos minutos descongelar o calentar el almuerzo.

7. Sea un ejemplo

Los niños son los espejos de los padres. Así que ponga alimentos balanceados en su plato, no diga frases como “eso no me gusta” o “Esta comida es mala” cerca de su hijo o mantenga adicciones a alimentos poco saludables, como gaseosas y fuentes de azúcar y grasas malas en exceso. “No tiene sentido comer alimentos inadecuados e hipercalóricos delante del niño (como bocadillos y refrescos) y al mismo tiempo querer que acepte un plato lleno de verduras y beba jugo de frutas”, dice Felgueira.

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